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Política 27/10/2013 12:00 am

A Calzón quitao: El legado judío en Venezuela (parte II)

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El primer judío egresado de la Universidad Central de Venezuela, fue Isaac Senior, graduado de Bachiller en Artes y Filosofía en 1844. Le sucedieron, a lo largo de varias generaciones, correligionarios que eligieron, con preferencia, la carrera de medicina

 En esta segunda entrega, sobre el legado de la Comunidad Judía en Venezuela, dedicamos capitulo a parte, a su participación en el desarrollo de nuestro país.

Cabe mencionar que a partir de 1948, con la creación del Estado de Israel, se produce una emigración masiva de judíos desde países musulmanes, en donde la presencia de estas comunidades había sido milenaria. Llegan a Venezuela desde Egipto, Siria y Líbano. Y al proclamarse la independencia de Marruecos, en 1956, se produce una importante inmigración de judíos que venían de Tetuán, Tánger, Melilla, Ceuta y otras ciudades del Norte de África donde el español era el idioma predominante. Se encontraron con instituciones ya consolidadas, con sinagogas y con un colegio comunitario. De inmediato se incorporaron a la vida judía y a las actividades comerciales e industriales.

La comunidad judía de hoy está constituida por judíos venezolanos hasta de cuarta generación y por otros cuyos padres, ó ellos mismos, nacieron en otras tierras.

 

 

 

Judíos de todos los tiempos

en el desarrollo de Venezuela

 

Los integrantes de las distintas inmigraciones judías que llegaron a Venezuela, se dedicaron en su gran mayoría, al comercio. Pronto, muchos incursionaron en actividades industriales y financieras.

El primer banco del país, llamado Banco de Venezuela y creado por decreto del presidente José Antonio Páez, fue fundado por Isaac José Pardo Abendana, judío sefardí proveniente de Altona, ciudad alemana cercana a Hamburgo. Llegó a Venezuela, con solo 17 años de edad, en 1841. Además de banquero, fue un prominente jurista con participación protagónica en la redacción del Código de Comercio, lo que le valió una condecoración del presidente Guzmán Blanco.

Administró y dirigió el primer telégrafo de Venezuela. Fue cofundador del primer periódico de La Guaira y del Teatro Caracas. Tradujo del alemán la biografía de George Washington escrita por su hermano Michael, quien había emigrado a Venezuela pocos años antes que él.

 

Aporte hebreo

 

Fue casi una norma que estos inmigrantes, muchos de ellos con escasa instrucción, aspiraran para sus hijos aquí nacidos, el camino de las profesiones universitarias. El primer judío egresado de la Universidad Central de Venezuela, fue Isaac Senior, graduado de Bachiller en Artes y Filosofía en 1844. Le sucedieron, a lo largo de varias generaciones, correligionarios que eligieron, con preferencia, la carrera de medicina. Luego la ingeniería, la farmacia, la odontología y la arquitectura. Pero también la abogacía, las ciencias, la economía y las carreras humanísticas.

En todas y cada una de esas disciplinas, ha sido notable el aporte de profesionales judíos en las diversas áreas del desarrollo y de la modernización del país. Entre los que se pueden mencionar está: El médico David Lobo nacido en 1864, en Puerto Cabello, fue no solo un eminente obstetra y fisiólogo, sino además miembro fundador y Presidente de la Academia Nacional de Medicina, Rector de la Universidad Central de Venezuela, Presidente del Senado de la República y Embajador en Washington.

 

Científicos, académicos,

médicos e investigadores

 

A este nombre se agregan los de AARÓN BENCHETRIT, natural de Tetuán, revalidó en la UCV, en 1916, su título de médico colonial obtenido en París. Especialista en el estudio y tratamiento de la lepra é inventor de una pócima que, en medio de gran polémica, fue la única cura aplicada con éxito contra la epidemia de gripe española que hizo estragos en el país en 1918.

ELÍAS BENARROCH, graduado en la Sorbona en 1923, revalidó en la UCV en 1928, descubrió al anopheles darlingi como transmisor del paludismo y fue uno de los pioneros en la lucha contra esta enfermedad que permitió su casi total erradicación a principio de los años cuarenta.

ELENA BLUMENFELD, investigadora de la lepra, hizo del leprocomio de Cabo Blanco su residencia para estar siempre cerca de sus enfermos. Henrique Benaim Pinto, laureado internista, académico de la medicina;

VÍCTOR BENAIM PINTO, ginecólogo y obstetra, iniciador de los estudios de fertilidad en el país. Médico rural al igual que su esposa, en Cariaco, estado Sucre, donde ambos fueron declarados hijos ilustres. Fue un notable pedagogo y por muchos años, director del Instituto Nacional de Higiene. Gracias al rigor que aplicó siempre a la aprobación de nuevas medicinas ningún niño venezolano sufrió las consecuencias nefastas de la talidomida.

MARTÍN MAYER, fundador del Instituto de Medicina Tropical. Rudolph Jaffé, quien vino de su Alemania natal para iniciar en Venezuela la cátedra de anatomo-patología.

VÍCTOR ZAMORANI, destacado pediatra y profesor universitario quien llegó a Venezuela cuando las leyes raciales de Mussolini le impidieron seguir ejerciendo la profesión en su Italia natal. La Academia Nacional de Medicina le rindió homenaje póstumo al cumplirse el centenario de su nacimiento.

 

JOEL VALENCIA PARPARCÉN, uno de los más destacados Gastroenterólogos de Venezuela, Simón Béker, fundador de la hepatología.

MOISÉS FELDMAN, psiquiatra que dedicó gran parte de su vida al estudio de la psicología de los próceres de la Independencia: Simón Bolívar, José Antonio Páez, José Antonio Sucre y de figuras como el sabio Rangel y Armando Reverón y fue un adelantado en el estudio del genoma humano.

RUBÉN MERENFELD, oncólogo, fundador de la Sociedad Anticancerosa e incansable líder de la lucha contra el cáncer.

 

La primera mujer

médico en Venezuela

 

La primera mujer que ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, fue SARA BENDAHÁN. Por trastornos de salud no pudo graduarse cuando le correspondía.

La primera egresada, en esta profesión, en 1936, fue la también judía LÍA IMBER DE CORONIL, pediatra de inolvidables aportes. Sara Bendahán se graduó de doctor en ciencias médicas en 1939. Y es la primera mujer que obtuvo el título de médico por revalida fue, en 1928,

IDA MALEC DE PETKOFF, durante 12 años ejerció como médico del Central Azucarero de El Batey y fue durante largo tiempo, la única médico en todo el Municipio Bobures, del estado Zulia.

A estos nombres eminentes, se unen los de médicos de generaciones más jóvenes que tienen actuación destacada en todas las especialidades. Como dato interesante, BARUJ BENACERRAF, Premio Nóbel de Medicina, nació en Caracas aunque se residenció en los Estados Unidos desde temprana edad (CONTINUARÁ)

 

A CALZÓN QUITAO

Wilmer Suárez

Twitter: @acalzonquitao54

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