Ortega con cómoda mayoría para ganar la reelección en Nicaragua

Daniel Ortega cuenta, además, con la simpatía del 74,2% de los nicaragüenses y su esposa Rosario Murillo con la del 72,2%, de acuerdo con el estudio. ARCHIVO
Daniel Ortega cuenta, además, con la simpatía del 74,2% de los nicaragüenses y su esposa Rosario Murillo con la del 72,2%, de acuerdo con el estudio.
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Según un estudio publicado este martes por la empresa M&R, el mandatario sandinista encabeza con 64,2% la preferencia de los nicaragüenses, muy por encima de los otros cinco candidatos que corren en estas elecciones

El presidente de Nicaragua Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo lideran con amplia ventaja la intención de voto para las elecciones del próximo 6 de noviembre, que han sido cuestionadas por la oposición.

Según un estudio publicado este martes por la empresa M&R, Ortega encabeza con 64,2% la preferencia de los nicaragüenses, muy por encima de los otros cinco candidatos que corren en estas elecciones.

«La tendencia nos dice que desde febrero para acá Ortega tiene una intención de votos de entre un 62% y un 65,7% y (esa tendencia) es probable que se mantenga», dijo a la AFP el gerente de M&R, Raúl Obregón.

Ortega cuenta, además, con la simpatía del 74,2% de los nicaragüenses y su esposa con la del 72,2%, de acuerdo con el estudio que abarcó a 2.000 personas aptas para votar de todo el país, entre el 11 y 15 de octubre.

En segundo lugar, pero muy lejos de Ortega, está el candidato a la presidencia del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), Maximino Rodríguez, con 8,3% de apoyo, mientras que los otros aspirantes no superan juntos el 5%. El voto oculto es de 23,2%.

La oposición más fuerte al gobierno fue impedida de correr en las elecciones debido a un fallo judicial adoptado en junio que los despojó de la representación legal del PLI, lo que provocó la desintegración de una alianza electoral opositora.
En protesta, la oposición -que también ha sido despojada de sus escaños en el Congreso- decidió boicotear las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre en las que Ortega buscará su cuarto mandato y tercero sucesivo desde 2007.

Sin embargo, para el 72,8% de los encuestados el llamado a la abstención «no tiene importancia», señala la encuesta que tiene un margen de error de 2,4 puntos porcentuales.

A juicio de Obregón, la denominada ley «NICA Act» (Condicionalidad a las Inversiones Nicaragüenses), que la Camara de Representantes de Estados Unidos aprobó en septiembre con la finalidad de restringir a Nicaragua el acceso a fondos internacionales si no garantiza elecciones transparentes y supervisadas, tampoco ha incidido en la opinión pública.

La Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Nicaragua acordaron implementar un «mecanismo de conversación» para abordar el cuestionado proceso electoral nicaragüense, según comunicados emitidos el domingo por ambas partes.

La oposición nicaragüense espera que el acercamiento entre el gobierno de  Ortega y la OEA contribuya a suspender las elecciones del 6 de noviembre, que califican como una farsa, para que se puedan organizar nuevos comicios en 2017 con garantías de transparencia y pluralismo, declaró el lunes la opositora Coalición Nacional por la Democracia (CND). AFP

Las mujeres se pronuncian…

El Movimiento Feminista de Nicaragua dio a conocer este martes su posición sobre la situación nacional, ante la proximidad de las elecciones y como parte de la jornada por el Día Internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres..

Ese movimiento expresa preocupación por “la falta de comprensión” de parte de todos los partidos políticos, “de la persistencia de la discriminación que afecta a las mujeres, pobres, indígenas, afrodescendientes, mujeres rurales, mujeres migrantes, trabajadoras sexuales entre otras.

“Nos resulta de extrema gravedad la repetición de un proceso electoral controlado exclusivamente por el gobierno, lo que evidentemente le niega legitimidad”, dice el Movimiento Feminista de Nicaragua.

demás señalan que el desempleo, el empleo precario e informalidad, los bajos salarios, la falta de seguridad social, el acceso a la tierra, el reducido impacto de las políticas de compensación que desarrolla el gobierno, la falta de políticas que atiendan la problemática de los sectores más empobrecidos de la sociedad, “son claras evidencias de los pírricos avances alcanzados durante la última década en la reducción de la pobreza y de las desigualdades”, dice el posicionamiento del Movimiento Feminista, leído por Luz Marina Tórrez.

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