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Opinión 03/07/2019 5:44 pm

Aspirante a Ciudadano

La ciudadanía  es más que un concepto  de la cotidianidad muy generalizada en la España moderna  que significó : “vivir  en la ciudad o cerca de la ciudad”,  la ciudadanía va mas allá de lo citadino, del referente social: “Hola Ciudadano”; Nos refiere a un hecho consumado en la república, es una acepción de las formas de Estado que nos viene de la antigua  cultura griega, queriendo destacar la cosa pública, la cosa del pueblo, el bien común, la comunidad, la administración de lo público, cuya cualidad es la igualdad  y en tiempos actuales la igualdad en medio de la diversidad; la ciudadanía dista de un súbdito   en una monarquía, donde reina la desigualdad en favor de la nobleza, necesaria para su propia existencia.
En la república,  el  ciudadano es el epicentro con plenos derechos en igualdad de condiciones ante la ley, en la república la integración social es la virtud que lleva a los ciudadanos a anteponer el bien del estado a su interés particular, en la república el poder es la expresión de la voluntad soberana del pueblo, nace desde abajo, aún en medio de las diferencias,  el ciudadano tiene derechos y deberes, y un “derecho y deber simultáneo”:
El derecho de ser educado y educar constantemente sobre la convivencia, sobre el respeto a las leyes, sobre  el bien común por encima del interés particular, sobre la igualdad, la integración social y el rechazo a la exclusión, sobre la transparencia en el manejo de los fondos de la república, sobre la exigencia a los liderazgos en el rendimiento de cuentas y dar cumplimiento a la convivencia respetuosa apegada a las normas y leyes, nacidas de los ciudadanos que instrumentalizan la democracia como forma de vida, como una cultura cotidiana del respeto entre iguales apremiante ante la barbarie, ante la aniquilación del otro, del divergente, del diferente.
La ciudadanía busca aproximarse, unir al otro en sus diferencias sin buscar transformarlo,  aceptarlo, tal como es, pero busca también que esa inclusión sea la  base sobre principios generales, aceptados por todos y respetados por todos,  un ciudadano consolida la república con sus acciones y las aleja del despotismo que convierte al ciudadano en un siervo a expensas del miedo, que  subyuga la igualdad y somete la libertad; El poder de una república yace en la ciudadanía, base angular de la existencia de un estado republicano y democrático.
Politólogo Ahmed Sleiman

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