Nominado al que sería su primer Goya como actor protagonista, Banderas, que ha recibido los más importantes premios del cine por este trabajo y también aspira a llevarse el Óscar
«Dolor y gloria», la película que tantas veces se ha definido como «la más autobiográfica» de Pedro Almodóvar, es para su protagonista, Antonio Banderas, equiparable a «las piezas de un puzzle» que aún no habían sido ordenadas y lo son ahora en «esa vida cinematográfica que relata la película», destaca un despacho de la agencia Efe.
Hacer esa película «fue algo que yo no había experimentado nunca y creo que probablemente jamás lo vuelva a experimentar. La ocasión de que se repita algo parecido me parece imposible», ha dicho el actor malagueño a su llegada a la alfombra roja de los Goya que este año se celebran en su ciudad, para gran regocijo suyo. «Yo no podría entender mi carrera sin Pedro Almodóvar y también pensar cómo se produce: nos conocemos cuando la carrera de los dos comienza, un camino en Madrid en los años de la Movida… Son cuatro décadas –enfatizó Banderas-, cuarenta años que vamos a cumplir ahora y ocho películas».
El actor recordó que durante 22 años sus vidas y sus carreras se separaron, «pero la amistad continuó», puntualizó, y calificó esta película como «retorno interesantísimo, el círculo perfecto».
«Lo que realmente nos une a nosotros es el pin-pon emocional que se vive en la película el verse representado a sí mismo en la pantalla y la emoción que eso le producía a él. Yo lo podía observar día tras día; el estar manejando un material que para él tenía un significado muy profundo, muy complejo, sobre su familia, sus amores, sobre la profesión, sobre el cine en general», resumió.
Nominado al que sería su primer Goya como actor protagonista, Banderas, que ha recibido los más importantes premios del cine por este trabajo y también aspira a llevarse el Óscar, manifestó que «todavía» no se da cuenta «de la dimensión total de este trabajo».
«Ha sido tal la vorágine de premios que no tengo aún la perspectiva para poder juzgar lo que ha pasado; probablemente veré la película dentro de ocho o diez años y entenderé mejor lo que hemos hecho, para mi representa todavía un cierto misterio».
RECUADRO
Estrellas en Sundance
De Taylor Swift a Hillary Clinton, el cielo «indie» de Sundance, el festival de cine independiente más famoso del mundo, apareció este año repleto de estrellas dentro de un programa que aspira, una vez más, a descubrir las próximas sensaciones de la gran pantalla.
La gélida ciudad de Park City (Utah, EE.UU.) abrió una nueva edición de Sundance, cuyas salas de cine, un refugio ideal para la nieve y el hielo de sus calles, acogerán todo tipo de actos como parte del festival hasta el próximo 2 de febrero.
Creado por Robert Redford, Sundance se ha convertido, con el paso del tiempo, en una aparente antítesis de Hollywood y en un lugar de reunión para nuevos talentos y experiencias cinematográficas fuera de lo absolutamente comercial.
Quentin Tarantino, Steven Soderbergh, Kevin Smith, Jim Jarmusch o Darren Aronofsky son algunos de los cineastas que salieron a hombros de este evento.
Tras una edición de 2019 a la que asistieron 120.000 espectadores, Sundance propone este año un cartel con más de 120 largometrajes llegados de 27 países.